Un azagrés en la regata de Haira

El azar hizo que pudiese encontrar otra ayuda inesperada. A la entrada de Haira, cercana al núcleo urbano, una central eléctrica aprovecha sus aguas. La cercana posada Ithurriehilo – hoy demolida-, acogía a uno de sus electricistas, Octavio Calleja. En el archivo de Banca, los listados de residentes extranjeros, y de refugiados de  la guerra española, muestran que la mayoría proceden de los valles pirenaicos del sur, particularmente Baztán. Por ello, un nombre llama la atención por su exótica procedencia: Octavio Calleja, nacido en 1881 en Azagra; en Banca desde 1919 hasta su fallecimiento en 1962. No hay constancia de que conocieron su mutua presencia, pero la afinidad en tierras extrañas pudo hacer que Octavio sirviera de ayuda al paisano fugitivo: facilitando la comunicación con Martin, para encontrar trabajo arreglando caminos o de leñador, o con la gestión del pasaje a México. El fugado, una vez repuesto, hace vida discreta, sin bajar al pueblo. En la regata todos se conocen, pero nadie hace preguntas.

O. Calleja, de Azagra, en Padrón de Banka

O. Calleja, de Azagra, en Padrón de Banka