Sus compañeros van siendo capturados; el último, logra huir. Su recorrido es incierto, pero en su tardía visita en 1997, habla de una zona de peñascales y de una huerta donde se alimenta desde donde divisa un pueblo en la noche, lo que permite conjeturar algún trazado.

Quien se adentre desde Iragi por esas regatas que caen sobre el valle de Eugi, se encontrará con esos peñascales, como la que fue cantera de piedra arenisca en Leate, con la que construyeron muchas casas de Eugi. La toponimia local lo recoge: Harri deskargatzeko zelai -la campa donde se descargan las piedras-, bajadas con leras. A su vera, Usetor harria –otra referencia a un peñascal- No es difícil encontrar piedras de molino que, fragmentadas, quedaron abandonadas en esas laderas. También el término de Kaparlantegi, donde F. Sotro supo que habían sido capturados otros fugitivos.

En ese recorrido se encontraban diversas bordas con huerta, unas cercanas a Iragi, como Fernandorena, o Ateko borda; otras más alejadas, como Sastarren, desde la que se divisan las luces de Eugi.

Cruzar el valle conllevaba atravesar el curso alto del Arga y un carretil, mejorado entre 1933-36. El escenario ha sido modificado sustancialmente. Un embalse de 1970 impide ahora cruzar el río a lo largo del valle; el carretil es hoy carretera, y la cantera de Azkarate hace de muro donde antes había senderos hacia los collados fronterizos. El vadeo del río, aprovechado por el fugitivo para limpiar la herida en una noche ya primaveral, no requería de los puentes de Olondo, Harrisko zubie o Lertxunaga.

El entorno físico de Eugi

El embalse, de 1970, abastece de agua de boca a Pamplona, al precio de anegar el valle, sus caseríos centenarios, campos de cultivo y puentes que los comunicaban; un total de 123 hectáreas. Emilio Linzoain, en su pasión de archivero, fotografió aquellos caseríos que iban a quedar sepultados por las aguas. Fue ante la carga del pantano cuando recordó a los dos enterrados que quedarían bajo el agua, pero no encontró medio para su traslado al cementerio municipal.

El camino al valle de Aldudes desde Pamplona era un carretil sin asfaltar que discurría parejo al curso alto del río Arga, rodeado de huertos, campos de cultivo, pastos, y dejando a un lado al pueblo de Eugi a un lado. En marzo de 1936, cuando el mejorado carretil llega hasta el alto de Urkiaga, se paraliza porque las autoridades españolas deseaban que se dirigiese hacia Urepel, pero se impuso el criterio francés que llevó a su paso por Esnazu, dejando la zona de Sorogain y Haira más alejada de las vías de transporte, ahondando su ancestral aislamiento. La descripción que hace el periódico Sud-Ouest del entorno donde se encontraban cercados los fugitivos, es similar a la que hacía A. Dufilho sobre los difíciles accesos en el valle de Aldudes. La cantera de Azkarate. La explotación de canteras en Gaztelu  y en Eroseta viene de antiguo, pero el uso de piedra ofita a gran escala se inicia en 1945. Desaparecieron los bosques de castaños de sus laderas, así como los caseríos de Sanchotenea y de Azkarate, estando amenazado el caserío Chalot.

La otra vertiente del valle se adentra en los montes de Quinto antes de alcanzar la muga. Esa ubicación era otro interrogante sobre la veracidad del relato: resulta cuestionable que desde Eugi, el cruce de la frontera fuese la distante regata de Haira, más allá de Sorogain, 10 km al este.

La explicación viene de que el sellado fronterizo de la zona de Eugui-Urkiaga, único acceso rodado para los camiones de los perseguidores, obligó a los perseguidos a girar hacia el este. Esta suposición tiene un decisivo sustento: es la solución adoptada por los otros tres fugados documentados, que cruzaron desde esa zona entre Sorogain y el Lindus, por las regatas que descienden a la vertiente francesa: Valentín Lorenzo y José Marinero pasan por Valcarlos. Jovino Fernández llega a Urepel. En medio se encuentra la regata de Haira, perteneciente a Banca.

El mapa permite visualizar ese hecho sorprendente: el cuarto fugado quedó escoltado a un lado por Urepel a tres kilómetros y al otro por Valcarlos, a seis. El cruce de la muga se habría dado por unos y otros, con una distancia en línea recta de nueve kilómetros, en tres regatas contiguas separadas de pronunciados cordales de monte. Para apreciar el paralelismo, hay que considerar que Navarra tiene 130 km de línea de frontera.

El valle de Aldudes desde Sorogain

El valle de Aldudes desde Sorogain

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La regata de Haira

Esa permeable frontera, poco poblada y mal comunicada, ha sido zona secular del paso de ganado, mercancías y clandestinos, salvando los collados que unen las dos vertientes. El valle de Aldudes recibió un incesante goteo de escapados, llegados por monte, durante y después de la guerra. En sentido contrario, serían judíos que escapaban de los nazis en la Francia ocupada, y pilotos aliados, ayudados por la red Comète, los que cruzaban los pasos de montaña. Los alemanes, durante la ocupación entre 1940-44, mantuvieron un puesto avanzado en Ehunzaroi, al pie del monte Meatze, al que subían desde su cuartel en Banca. Los mismos portillos utilizados por las partidas de maquis en los años cuarenta.

El municipio de Banca, uno de los núcleos del valle, presenta una orografía excepcional. De forma alargada, se extiende desde el núcleo urbano a 250 metros de altitud hasta los 1200 metros de la línea de frontera, regata arriba, con una agreste geografía, conocida como la selva de Haira. El camino principal que unía las dos vertientes salvaba el collado de Burdingurutz, a pie del monte Lindus, en la ladera más próxima a Sorogain. Figura en la cartografía francesa como Chemin Roncesvaux aux Aldudex y unía Roncesvalles-Burguete con Banca y Saint Etienne de Baigorri. Jeromie Urrels recuerda aquel tiempo en que el caserío Olhaberrieta actuaba de posada y ella servía comidas a los transeúntes. La construcción de una carretera asfaltada en los años setenta del siglo XX borró de los mapas ese antiguo camino, aislando al caserío. Enclavado en mitad del monte, distanciado de la carretera, resulta difícil imaginar que un día fue un concurrido lugar de paso de carros y gentes. Y un providencial sendero en 1938 para un agotado y herido fugitivo.

Rutas probables de cruce de la muga

Rutas probables de cruce de la muga

Antiguo camino Lindus-Banka

Antiguo camino Lindus-Banka