Sus compañeros van siendo capturados; el último logra huir. Su recorrido es incierto, pero en su tardía visita habló de peñascales y de una huerta donde se alimenta desde donde divisa un pueblo en la noche, lo que permite conjeturar algún trazado.

Quien se adentre desde Iragi por esas laderas que caen sobre el valle de Eugi se topará con esos peñascales, como la cantera de piedra en Leate, con la que construyeron muchas casas de Eugi. La toponimia local lo recoge: Harri deskargatzeko zelai -la campa donde se descargan las piedras-, bajadas con leras. Cerca, Usetor harria –otra referencia a un peñascal- No es difícil encontrar piedras de molino que, fragmentadas, quedaron abandonadas.

En ese recorrido se encontraban diversas bordas con huerta; unas cercanas a Iragi, como Fernandorena, o Ateko borda; otras como Sastarren, desde la que se divisan las luces de Eugi.

Cruzar el valle conllevaba atravesar el curso alto del Arga y un carretil, mejorado entre 1933-36. El escenario ha sido modificado sustancialmente. Un embalse de 1970 impide ahora cruzar el río, un fácil vadeo entonces, aprovechado por el fugitivo para limpiar su herida; el carretil es hoy carretera, y la cantera de Azkarate hace de muro donde antes había senderos hacia los collados fronterizos.

El entorno físico de Eugi

El embalse, de 1970, abastece de agua de boca a Pamplona, al precio de anegar el valle y sus caseríos centenarios. Emilio Linzoain, en su pasión de archivero, los fotografió antes de quedar sepultados tras la carga del pantano. Recordó a los dos enterrados que quedarían bajo el agua, pero no encontró medio para su traslado al cementerio.

El camino al valle de Aldudes, un carretil que discurría parejo al curso alto del río Arga y dejaba Eugi a un lado. En marzo de 1936, cuando llega al alto de Urkiaga se paraliza, pues las autoridades españolas plantean que siga hacia Urepel, pero se impuso el criterio francés que llevó a su paso por Esnazu, ahondando el ancestral aislamiento de la zona de Sorogain, Urepel y Haira, más alejadas del vial.

La cantera de Azkarate. La explotación de canteras en Gaztelu y en Eroseta viene de antiguo, pero a gran escala se inicia en 1945. Desaparecieron los bosques de castaños de sus laderas, así como los caseríos de Sanchotenea y de Azkarate.

La otra vertiente del valle se adentra en los montes de Quinto antes de alcanzar la muga. Ese recorrido era otro interrogante sobre la veracidad del relato: resultaba cuestionable que el cruce de la frontera se diese en la distante regata de Haira.

El sellado fronterizo de la zona de Eugi-Urkiaga, único acceso rodado para los camiones de los perseguidores, obligó a los perseguidos a girar hacia el noroeste. Esta suposición tiene un decisivo sustento: es la solución adoptada por los otros fugados que cruzaron: Valentín Lorenzo y José Marinero pasan por Valcarlos. Jovino Fernández llega a Urepel. En medio se encuentra la regata de Haira. Si se traza una imaginaria línea -de 15km- entre los riscos de Burdindogi y el monte Lindus, la recta cruza Zilbeti y atraviesa Sorogain, antes de iniciar en el Lindus el descenso hacia el caserío Olhaberrieta, por el secular camino que unía Roncesvalles con Banca.

El mapa permite visualizarlo: el cuarto fugado quedó escoltado a un lado por Urepel a tres kilómetros y al otro por Valcarlos, a seis. El cruce se habría dado por unos y otros, en tres regatas contiguas. Para apreciar el paralelismo, hay que considerar que Navarra tiene 130 km de línea de frontera.

Esa permeable frontera, poco poblada y mal comunicada, ha sido zona secular del paso de ganado, mercancías y clandestinos, salvando los collados que unen las dos vertientes. El valle de Aldudes recibió un incesante goteo de escapados, llegados por monte, durante y después de la guerra. En sentido contrario, serían judíos que escapaban de los nazis en la Francia ocupada y pilotos aliados los que cruzaban los pasos de montaña. Los alemanes, durante la ocupación entre 1940-44, mantuvieron un puesto avanzado en Ehunzaroi, al pie del monte Meatze, al que subían desde su cuartel en Banca.

El municipio de Banca presenta una orografía excepcional. De forma alargada, se extiende desde el núcleo urbano a 250 metros de altitud hasta los 1200 metros de la línea de frontera, regata arriba, con una agreste geografía, conocida como la selva de Haira. El camino principal que unía las dos vertientes salvaba el collado de Burdingurutz, a pie del monte Lindus. Figura en la cartografía francesa como Chemin Roncesvaux aux Aldudex, y unía Roncesvalles-Burguete con Banca, pasando por el caserío Olhaberrieta. Jeromie Urrels recuerda aquel tiempo en que daba comidas a los transeúntes. La construcción de una distante carretera asfaltada en los años setenta del siglo XX borró de los mapas ese antiguo camino. Enclavado en mitad del monte, cuesta imaginar que un día fue un concurrido lugar de paso de carros y gentes. Y un providencial sendero en 1938 para un agotado y herido fugitivo.

El valle de Aldudes desde Sorogain
El valle de Aldudes desde Sorogain

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Rutas probables de cruce de la muga

Rutas probables de cruce de la muga

Antiguo camino Lindus-Banka

Antiguo camino Lindus-Banka