En las Américas

El cuarto fugado llega a México, pero su objetivo es otro. Su rasgo distintivo, frente a otros miles de refugiados, era el contacto con los hermanos del pastor de Banca, residentes en California, un lazo familiar que se mantenía entre aquellos emigrantes y su tierra de origen.

Los hermanos Urrels: Jean (Banca 1896 – Cedarville 1950), y Michel (Banca 1897- Cedarville 1971), dejan el caserío Olhaberrieta para iniciar una nueva vida en América en los primeros años del siglo XX, pero no perdieron contacto con sus raíces. Un cuarto hermano va a California en noviembre de 1937, pero las perspectivas de trabajo no eran buenas, regresó y fijó su residencia en Alduides. En 1956 es Michel quien visita al caserío familiar, posando en una fotografía en la puerta de Olhaberrieta.

La emigración vasca a U.S. nutrió de pastores los condados del norte de California y Nevada. Un norte californiano por encima de Sacramento, vertebrado por el eje de la carretera nº5, que baja de Oregón y al sur va hacia México, con ciudades como Alturas, Redding, Red Bluff o Chico, y recorrido por las estribaciones de la Sierra Nevada, con extensos bosques protegidos, como el Modoc National Forest.

Modoc County es uno de esos condados californianos en la franja fronteriza con Nevada y Oregón. Un área montañosa de 10886 km2, similar a Navarra. Un lugar remoto y escasamente poblado, con 7900 habitantes en 1940. Su apartada localización llevó a ubicar allí el mayor campo de internamiento de americanos de origen japonés durante la II Guerra Mundial. Su actividad principal fueron los ranchos ganaderos de vacuno y ovejas, y más tarde la explotación maderera. En poblaciones como la capital, Alturas, y en el recóndito Surprise Valley, en Cedarville, Fort Bidwell…se asentó una comunidad vasca, muchos de Banca, como los Urrels, Laxague, Itçaina, Erramuzpe, Carrica…

Estos amerikanuak, apreciados por su conocimiento del pastoreo y su laboriosidad, afrontaban unas duras condiciones de trabajo a cargo de enormes rebaños de ovejas que mudaban de lugar en busca de pastos. Pero las circunstancias del país cambiaron, y la antigua estima se mezcló con el rechazo: el asentamiento progresivo de rancheros entró en conflicto con ese modelo de pastoreo itinerante; y el desempleo masivo en los años treinta de La Gran Depresión agudizó la animosidad contra aquellos foráneos.

Entre 1925-1945 los poderes públicos en U.S adoptaron una batería de medidas contrarias a ese  pastoreo nómada, en su 90% constituido por extranjeros de origen vasco. En 1924 la National Origins Act impuso cupos para la inmigración, restringiendo los visados de entrada: “después de 1924 les era prácticamente imposible entrar legalmente en los Estados Unidos a casi todos aquellos vascos españoles que no tenían parientes cercanos. Muchos entraban ilegalmente, eran cogidos y deportados”, concluía en 1975 William Douglass en Amerikanuak.

A las restricciones en la concesión de visados, se añadió a lo largo de aquellas décadas la creación de las reservas forestales, los bosques nacionales, que retiraron a ese modelo de libre pastoreo inmensas extensiones de tierra pública. Pero el golpe decisivo fue la aprobación en 1934 por el Congreso norteamericano de la Taylor Grazing Act, que cerró las tierras de propiedad pública a este pastoreo trashumante, favoreciendo el alquiler de estas tierras a quienes demostrasen ser ciudadanos norteamericanos y propietarios de un rancho.

Los pastores vascos trataron de adaptarse a los cambios.

Quienes llevaban años optaron por solicitar la ciudadanía y comprar ranchos que les permitiesen el acceso a pastos. Los Urrels no son ajenos a este proceso. Michel se convierte ciudadano norteamericano en 1935, y figura como propietario de un rancho en Fort Bidwell, en el que su hermano Jean trabaja de empleado. Pero su vida, ligada a su trabajo de ovejeros, es ambulante. Ambos figuran entre 1935-1940 en el censo de Fort Bidwell;  se trasladan a Cedarville en 1941, también en Modoc, pero su trabajo les lleva a Nevada: a los pastos de verano en Granite Mountain (Gerlach), y entre 1949-54, a Peavine Mt., y Mahogany Creek (condado de Humboldt), extensas zonas inhóspitas, donde según rumor que circulaba entre los pastores, hasta Dios se extraviaba en ocasiones. Regresan a Cedarville, ya como propietarios de un rancho ovejero, donde mueren ambos.

En paralelo a la fortuna de estos pastores, la industria ovejera estaba en declive en California: En 1880 había 7.493.864 ovejas; en 1910, 2.417.477; y en 1940, 1.707.422, en cifras de W.Douglass. Según escribió W.S. Brown en 1945, el número de ovejas que pastaban en las tierras públicas de Modoc Forest descendió a un tercio entre 1922 y 1940. Una aguda decadencia. El modelo que había atraído a los pastores vascos durante décadas cerraba un ciclo. Tendría un nuevo auge, con una nueva generación de pastores vascos -W.Douglass cifra en 5495 los contratos entre 1957-1970-, pero hacia 1940, momento que centra este estudio, necesitaron abrirse a otras actividades, y entre ellas la forestal, y acorde con los tiempos, el alistamiento militar.

El declive ovejero se vio compensado en estos condados del norte californiano a partir de los años treinta con el auge de la explotación forestal. La construcción de carreteras entre finales de los años veinte y los años treinta, y el desarrollo del ferrocarril, resultaron decisivos para la expansión de esa industria. En noviembre de 1927 la Southern Pacific celebraba la llegada de su nueva línea a Alturas, dirigida al transporte de madera más que de viajeros. El despoblado condado vio crecer cerca de setenta serrerías. De las pequeñas explotaciones dirigidas al consumo local se pasó a otras de mayor tamaño, junto a Redding o Red Bluff, en el camino a grandes mercados como San Francisco. El número de personas empleadas en Modoc en la industria maderera pasó de 250 en 1933 a 900 en 1939, y el número de acres de madera cortada pasó de 52.250 en 1934 a 259.750 en 1943 (W.S Brown).

Jerónima Echeverría, en su Home Away from Home, escribe sobre la red de hoteles –basque boarding houses- que acogía a los emigrantes de origen vasco. La común caracterización de sus usuarios es la de pastores, excepto en Alturas, Cedarville y Susanville, que señala como lumber towns, vinculados a la explotación maderera. En Alturas, The Pyrenees, de la familia Goñi, alojaba a quienes trabajaban en Pickering Lumber Company; Cedarville contaba con el French hotel, cuya propietaria, Marie Carrica, originaria de Banca, atendía a sus paisanos leñadores o trabajadores en las serrerías locales, entre las que destacaba desde 1950 la Laxague Lumber Mill, de familia oriunda de Banca. Ese año, León Itçaina, con las mismas raíces, residente en Alturas, muere en accidente como transportista de madera.

Con la entrada en guerra de los Estados Unidos en 1941, el alistamiento militar fue otra salida para jóvenes vascos en América. Para los residentes estables, el reclutamiento era forzoso. Guillermo Tabernilla, especialista en el tema, calcula en más de seiscientos los alistados de origen vasco en California, y por encima de doscientos los de Nevada. Para los residentes sin regularizar, no pocos casos, fue la vía de acceso a la legalidad. Los contratos como pastores eran para tres años; si eran prorrogados, requerían salir del país y hacer una nueva solicitud.  Así, el tiempo de estancia se iniciaba nuevamente y con ello se evitaba completar los cinco años de residencia continuados que permitían el acceso a la ciudadanía.

Desde el primer reclutamiento masivo en septiembre de 1940, los registros contemplan numerosos casos de quienes son “no yet citizen”, extranjeros no regularizados, que por esta vía adquirieron la nacionalidad. Y cambian de nombre en ese momento. El Reno Gazette Journal de 13 mayo de 1954 publica una nota del U.S. Inmigration and Naturalization Service sobre la resolución del expediente por el que acceden a la ciudadanía 24 emigrantes. A seis de ellos, junto a la ciudadanía, se les autoriza el cambio de nombre, como Oscar R. Parker, nacido en Honduras, que pierde su original apellido Cojulum, y con residencia en la Stead Air Force Base, en Reno.

Este preámbulo resulta crucial para situar el relato que hizo el forastero que visita Iragi: su entrada por México, su alistamiento en el ejército US, y su dedicación posterior al transporte de madera.

La vía de entrada a California por México obedece al momento histórico. “El viaje de los pastores vascos se realizaba en barco hasta Nueva York, y de allí en ferrocarril hasta su destino. Hubo otra, menos tradicional ruta, vía México” Joxe Mallea en Basque carving. La entrada por Nueva York estaba vedada para este fugitivo indocumentado. La puerta de México, existente desde antes pero secundaria, se hizo una opción más atractiva en el intervalo de tiempo en el que llega, que coincidió con la receptiva acogida a los refugiados republicanos del presidente Cárdenas.

El fugitivo llega a la tierra prometida, pero se encuentra en una precaria condición: emigrante ilegal; unos anfitriones sin residencia estable; y una actividad, el pastoreo, en abierto retroceso.

Su entrada clandestina hace que difícilmente quedase inscrito oficialmente. Preguntado al respecto W. Douglass, señala: “Si este fugitivo llegó a California ilegalmente, a través de la frontera mejicana, sospecho que no fue recogido en el Censo de 1940. Como hoy todavía los ilegales, procuras no entrar en contacto con las agencias gubernamentales o sus funcionarios”.

Su opinión es acorde a la que daba desde Nevada en 1939 Antón de Irala, responsable del gobierno vasco en U.S.: “…los pastores no se cuentan en el censo de población. Esto está más despoblado que Idaho y los pastores no vienen casi nunca al pueblo, no tienen ni época ni ocasiones. Las distancias y las condiciones de aislamiento en las que viven son enormes”.

La primera urgencia, regularizar su presencia en el país. El cuarto fugado contaba en su visita a Iragi en 1997 que había regresado a Europa en la Guerra Mundial como tanquista, participación en el esfuerzo bélico que fue medio habitual para legalizar su estancia para muchos en su caso.

Terminada la guerra, deberá encontrar una actividad laboral. Los Urrels no pueden ofrecerle una ocupación estable de la que ellos mismos carecen. Su trabajo previo en los bosques de Haira, el entorno y auge forestal del norte californiano, sus conocimientos de mecánica adquiridos conduciendo blindados en la guerra, le conducen hacia la pujante industria de la madera, emprendiendo una empresa de transporte. En los años cincuenta del siglo XX la industria maderera de Modoc estaba ya integrada en el norte californiano: los troncos se trasladaban por ferrocarril o en camiones a serrerías en Anderson, Cottonwood, Westwood, más cercanas a los puntos de demanda, poblaciones como Sacramento o San Francisco. La búsqueda de su empresa de transporte ya no puede quedar circunscrita a Modoc.

La movilidad también fue poblacional. Aquellos descendientes de Banca que se asentaron en Modoc a principios de siglo XX, mudan a otras poblaciones. Mary Jane Erramouspe, nacida allí en 1914, fallece en 1992 en Oroville, junto a Chico, por dar un ejemplo. El fugitivo contó en Iragi que se asentó posteriormente, quizá con su retiro, en una población que a Gaspar le sonaba como Chino o Chico, la más probable, por estar en un radio cercano. Distancia creíble en ese contexto; nimia cuando se compara con los miles de kilómetros donde se origina esta historia.