Una vía de escape, una nueva vida

El clandestino de Olhaberrieta es un menor cuando es capturado en 1936. Carece de experiencia política propia, no tiene correligionarios socialistas o anarquistas, y los consulados de Hendaya o Bayona le resultan ajenos. No quiere regresar a España, donde no ha conocido más que el horror y la miseria y Martín Urrels le ofrece el contacto de sus hermanos en California para empezar una nueva vida. Aunque procedentes de caseríos recónditos de las montañas, la práctica de cruzar el Atlántico está extendida en la zona. En el valle, el agente que tramita el pasaje y los permisos para los jóvenes que emigran es Monlong, a quien recurren en ocasiones los refugiados republicanos para su embarque. Monlong es conservador, pero facilita las gestiones. Pero en el caso que le pide Martín Urrels no puede ayudar al refugiado. Es un indocumentado, huido de la cárcel, “un rouge” y no tiene posibilidad de que las autoridades estadounidenses le concedan el visado. Tendrá que hacerlo por México.

¿Cómo pudo financiar el pasaje?

Pilar Belzarena contaba en Iragi que trabajó arreglando caminos.

Para desmenuzar esta cuestión, conviene volver sobre el espacio físico. El caserío Olhaberrieta se encuentra en Haira, perteneciente a Banca, pero en la parte superior de la regata está el bosque de Haira -Forêt d´Hayra-, cuya gestión es competencia de Le Syndicat de la Vallée de Baïgorry, bajo la supervisión departamental de la Inspección de Aguas y Montes.

El aprovechamiento forestal del inmenso bosque de Haira fue intenso en ese periodo. Lotes ordinarios, como el adjudicado el 2 de marzo de 1939, y extraordinarios, “para aprovechar la penuria actual de combustible mineral”, que propone la Inspección al Syndicat del Vallée de Baigorry en agosto de 1940.

El duro trabajo en el monte fue una socorrida ocupación entre los refugiados republicanos a lo largo de los Pirineos. A ellos recurrirá la Dirección General de Aguas y Bosques para proponer en escrito de 20 de marzo de 1945, que las Unidades de españoles que van a ser próximamente desmovilizados, puedan efectuar trabajos de interés público, especialmente explotaciones forestales y trabajos de reparación de caminos, y concreta: retomando el acondicionamiento de la carretera de Hayra, paralizada tras la ocupación alemana en junio de 1941.

Los archivos de esta entidad gestora de Haira también recogen el abono de jornales por trabajos en el monte, en 1934 o 1938, entre 40 a 60 francos diarios, recibos no nominativos, a excepción del perito Bombet, en 1938-39, a 80 francos diarios.

Un pasaje en cargo, sin derecho a camarote, entre Le Havre (Francia) – Veracruz (México) en 1938, venía a costar 5900 francos, lo que exigiría un mínimo de seis meses de trabajo en el monte o la reparación de caminos, siempre que el viaje fuese en un paquebote, y no en un carguero, donde cabía trabajar a cambio del pasaje.

El fugitivo, junto a esas tareas en caminos y montes, de modo ocasional podía colaborar como paquetero con mercancía de contrabando, sin arriesgarse a cruzar la frontera, como lo hacían los pasadores. En esta labor pudo coincidir con un joven de su edad, Juanito, refugiado procedente de Luzaide, a quien llaman Joanes “haurra(*), desertor clandestino en otro de los caseríos de la regata. Quienes dirigen el grupo son los nekazaris, vascoparlantes y conocedores del monte, pero los refugiados se ganan el sustento.

Le rouge de Juanesto Juanito Hualde nació en el caserío Borda de Valcarlos, en 1918. Era llamado Joanes “haurra”, para diferenciarlo de otro hermano mayor del mismo nombre, algo habitual, donde lo administrativo era ajeno a la vida cotidiana, donde se empleaba la denominación en euskera. Con 18 años y al estallar la guerra, pasa la muga y se refugia en Joanestoenea, en la regata de Haira, donde vive su hermana María, ya casada. Allí permanece clandestinamente y así se mantuvo con la ocupación alemana. Cuando estos bajaban del puesto de Ehunzaroi hacia su cuartel, entraban a menudo al caserío, situado en el camino. Momentos en que se escondía en la cercana y deshabitada borda Colomio. Según fuentes familiares, ayudaba en el caserío y hacía contrabando, en colaboración con otros refugiados.

El caso de Joanes Hualde es, así, similar al del fugitivo del fuerte, quien tendría la misma edad, pero más razones para ser clandestino que otros refugiados de los valles pirenaicos, a quienes unían a los locales la misma lengua –euskera-, eran católicos y contrabandistas, cuando no lazos familiares.



(*) Ver Anexo: Le rouge de Juantorena o Juanesto

Juanito Hualde nació en el caserío Borda de Valcarlos, en 1918. Era llamado Joanes “haurra”, para diferenciarlo de otro hermano mayor del mismo nombre, algo habitual, donde lo administrativo era ajeno a la vida cotidiana, donde se empleaba la denominación en euskera. Con 18 años y al estallar la guerra, pasa la muga y se refugia en Joanestoenea, en la regata de Haira, donde vive su hermana María, ya casada. Allí permanece clandestinamente y así se mantuvo con la ocupación alemana. Cuando estos bajaban del puesto de Ehunzaroi hacia su cuartel, entraban a menudo al caserío, situado en el camino. Momentos en que se escondía en la cercana y deshabitada borda Colomio. Según fuentes familiares, ayudaba en el caserío y hacía contrabando, en colaboración con otros refugiados.

El caso de Joanes Hualde es así, similar al del fugitivo del fuerte, quien tendría la misma edad, pero más razones para ser clandestino que otros refugiados de los valles pirenaicos, a quienes unían a los locales la misma lengua –euskera-, eran católicos y contrabandistas, cuando no lazos familiares.