Un desbarajuste que no cesa.

Estos casos ilustran la notable diferencia entre el certificado sumarial del administrador, que contabiliza 1993 reclusos, y el Libro de Registro, 2136 (altas menos bajas), y prueba que el descontrol no quedó acotado a un primer momento sino que se mantuvo en el tiempo.

Fecha Certificado del administrador Altas del Libro Registro presos Bajas del Libro Registro presos
Julio 1936 117 117 49
Agosto 567 1 33
Septiembre 876 11 1
Octubre 848
Noviembre 855 36 29
Diciembre 611 87
Enero 1937 614 419 4
Febrero 980 91
Marzo 1013 39
Abril 1016 106 3
Mayo 1076 122 7
Junio 1185 250 3
Julio 1422 174 3
Agosto 1398 251 1
Septiembre 1743 255
Octubre 1993 311 1
Totales 1993 2270 134

 

Las raciones de pan

El Libro de Dependencias, y lo recoge LGF, cifró a 1 de enero de 1938 la existencia de 2476 reclusos, detallando su lugar de estancia en el penal: 1911 en Brigadas, 449 en Pabellones y 116 en otras dependencias, El sumario 1915/38 certifica que el 22 de mayo estaban recluidos 2487 presos.

Esa exigua diferencia de once presos entre enero y el 22 de mayo induce a cotejar las cifras con el Libro de Registro, que inscribe en ese periodo 106 bajas (19 fallecidos; 8 puestos en libertad; y el resto trasladados a otros centros) y 25 altas, por lo que hay un saldo negativo en ese periodo de 81 reclusos. Es decir, si se inició el año con 2476 presos, el 21 de mayo debiera haber 2395 presos. Si se prefiere: si el 22 de mayo de 1938 había 2487 como dice el sumario, en enero debiera haber habido 2406 presos. Nueva contradicción entre dos documentos oficiales. Y referida a 1938.

¿De dónde surge la cifra de 2487 reclusos? La única fuente coincidente es algo tan banal como las raciones de pan del penal, que se recogen en el sumario. Las raciones para el día 21 de mayo son 2491; para el domingo 22 son 2488; el día 23 son 2487.