Los presos de Azagra en el fuerte

Este descontrol contable se refleja en los presos de Azagra, supuesto lugar de procedencia del cuarto fugado. En el verano de 1936, cuando se inician los Consejos de Guerra contra opositores al golpe, la mayoría de presos en el fuerte son preventivos. Son los sentenciados en estos juicios sumarísimos son inscritos en el Libro de Registro. A 31 de octubre de 1936 son 17, de los que siete proceden de Azagra, registrados el 26 de septiembre de 1936. Otros 14 azagreses figuran ingresados el 6 de diciembre de 1938.

Los sumarios militares que los juzgan desmienten, sin embargo, esas fechas.

El sumario 166/36 que juzga a siete de ellos recoge profusamente que son trasladados desde la cárcel local al fuerte el 31 de julio, donde se les interroga el 4 y 5 de agosto de 1936. El sumario 595/36 encausa a otros doce azagreses que los acompañan ese día. Así, Marcelino Gainza, panadero, declara que estuvo preso en su pueblo desde el lunes 20 de julio, y a los once días lo trasladaron al fuerte de San Cristóbal con el resto de detenidos. El masivo traslado, que contradice la fecha de ingreso oficial, concuerda con el relato del visitante de Iragi: Al estar la cárcel local llena, fui trasladado al fuerte.

Relataba que fue trasladado siendo un menor, y en represalia por la huida de su padre al regadío. Entre los trasladados al fuerte el 31 de julio, Gregorio Berisa, tenía 16 años. Implicado en la resistencia al golpe, es condenado a 12 años de reclusión y registrado en diciembre de 1938. Sin embargo, quien cuenta su historia en Iragi, detenido en represalia, no llega con causa pendiente, y queda en un limbo legal.

La presión sobre familiares en Azagra para forzar la entrega de los escapados también queda probada. El capitán retirado Santiago Bella, al mando de los facciosos, declara en el Consejo de Guerra 49/1937 contra Francisco Prado: “la presentación de Francisco se hizo por ser amenazada la familia con proceder a su detención sino decía dónde estaba. Debió algún familiar comunicárselo, presentándose hacia mediados de agosto”. Cristalinamente similar a lo que narraba el forastero en Iragi en 1997 sobre su caso.

Ver “Cuadro de presos en el Fuerte”

Andrés Zudaire en el Fuerte. 1937

Andrés Zudaire en el Fuerte. 1937

Se contabilizan al menos 36 menores en el fuerte. Aunque sometidos al duro régimen de los adultos, su estatus carcelario es más relajado. Ángel Arbulo: “Cuando llegué me empezaron a llamar “el chaval”. El cura de la prisión fue donde el director y le pidió que no tuviera a ese chiquillo entre tantos revolucionarios porque me iban a echar a perder. Así que yo sólo entraba a las galerías a dormir”. El forastero en Iragi contaba que hacía de monaguillo, pues así evitaba permanecer en la celda.

De esos menores, dos murieron en la fuga: Máximo Sainz y Ángel Morato. Máximo, preso con 16 años, oriundo de Desojo, en la comarca de Estella. Ángel, con 17, era el único entre esos muertos sin inscribir en el Libro de Dependencias, que ubicaba a cada preso en el fuerte, carencia que pudo extenderse a otro menor.