Los presos de Azagra en el fuerte

El escrutinio requiere mayor detalle para la supuesta procedencia del cuarto fugado.

La fuente primera de presos son las anotaciones del párroco Santos Beguiristain, quien llevó esta siniestra contabilidad. También la de escapados y de asesinados, que son palpablemente incompletas.

El Libro de Registro señala 21 azagreses en el fuerte. Ningún otro pueblo navarro contó con tan nutrida presencia. En los tres primeros meses desde el golpe, de diez y siete reclusos inscritos, siete proceden de Azagra. Figuran como ingresados el 26 de septiembre de 1936, aunque en su sumario (595/36) se constata que estaban en el fuerte desde el 31 de julio.

Con el apoyo de testimonios de familiares, Navarra 1936 elevó la lista de presos a 30, si bien todavía no se recoge a Jose Mª Luri Amigot. Tampoco al alcalde Francisco Castro, enviado al fuerte antes de pasar a la prisión provincial el 1 de noviembre de 1936, junto a Gonzalo Luri, Félix Luri y Mario Iñigo. Un mínimo de 35 vecinos en el fuerte sobre 21 registrados.

Ver “Cuadro de presos en el Fuerte”

Andrés Zudaire en el Fuerte. 1937

Andrés Zudaire en el Fuerte. 1937

Este limbo jurídico pudo extenderse a un menor detenido en represalia por la huida de su padre. La represión sobre menores no resultó extraña ni en Azagra, ni en el fuerte:

  • En Azagra, Navarra 1936 cita: ..”Cogieron al hijo de Ciriaco, Jesús Salvador, de quince años; le dieron una gran paliza lesionándole gravemente los pulmones. Lo trasladaron al hospital, y aunque llegó a salir del mismo, murió al poco tiempo”. De la dureza de trato tampoco escapaban “los leales”. Esteban Muro se dirige a los militares rogando el licenciamiento de su hijo Manuel, alistado como falangista, alegando su temprana edad -16 años-. Denegada, Manuel moriría en el frente en junio de 1937.
  • En el fuerte, se contabilizan al menos 36 menores, como Celestino Manterola, de Oiartzun, detenido en agosto de 1936 con 15 años, permaneciendo en el fuerte varios meses, sin que figure en el Libro de Registro.

Aunque sometidos al duro régimen de los adultos, se observa una cierta relajación en su estatus carcelario. Ángel Arbulo: “Cuando llegué me empezaron a llamar “el chaval”. El cura de la prisión fue donde el director y le pidió que no tuviera a ese chiquillo entre tantos revolucionarios porque me iban a echar a perder. Así que yo sólo entraba a las galerías a dormir”. El forastero en Iragi contaba que hacía de monaguillo, pues así evitaba permanecer en la celda.

De esos menores, dos murieron en la fuga: Máximo Sainz y Ángel Morato. Máximo, preso con 16 años, oriundo de Desojo, en la comarca de Estella. Ángel, con 17, era el único entre esos muertos sin inscribir en el Libro de Dependencias, que ubicaba a cada preso en el fuerte, carencia que pudo extenderse a otro menor.

Recapitulando: Hubo presos de Azagra no inscritos. De los menores en el fuerte, algunos no fueron registrados; y estos menores colaboraban en servicios del penal para mejorar su suerte.