Los presos evadidos

El balance oficial fue que 795 presos se sumaron a la fuga, cifra calculada en el recuento por dependencias llevado a cabo a las 2:30 del día 23, una vez se retoma el control del penal.

¿Cómo se determinó ese número, que los funcionarios del penal entregan a los militares para gestionar el operativo de captura? Con el instrumento que tenían: el Libro de Registro, como lo muestra el Cuaderno de fugados, cuya primera columna es el listado de huidos –su numeración se agota con el número 795-; la segunda recoge el número asignado a cada preso en el Libro de Registro.

El nuevo director del penal, el 30 de junio de 1938, reafirma la cifra de 795 evadidos, de los que 585 han sido recuperados; 207 muertos -187 identificados y 20 no recuperados-, y 3 que han cruzado a Francia.

Con posterioridad a esa fecha, el 14 de agosto, es capturado Amador Rodríguez, con lo que los recuperados pasan a ser 586, los muertos 206, y de entre ellos, los no identificados se reducen a 19.

Si el instrumento que determinó el número de fugados, el Libro de Registro, era deficiente y carecía de fiabilidad, resulta plausible que entre los no registrados, alguno hubiese participado en la fuga, y si logró pasar la frontera, no podía ser tenido en cuenta, pues previamente no estaba inscrito. Así el número de 795 fugados y de quienes alcanzaron la muga queda en entredicho.

¿Qué importancia tiene este baile de números?

Mientras el foco estuvo en la divulgación de una evasión ocultada al dominio público, nadie dedicó tiempo a un detallado recuento; las contradicciones en una documentación fragmentaria eran secundarias, dando por buenas las cifras oficiales. Pero ahora se trata de responder si pudo haber otros fugados sobre las listas y cifras dadas. (*) Y la deficiente contabilidad permite especular con la existencia de fugados no documentados.

 


(*) Hay algunos indicios que apoyan esta duda sobre el número de fugados:

  • En el informe de la C.C. de 10 de junio, con 14 nombres de muertos que han sido identificados, cita entre ellos a Fidel Blanco, añadiendo enigmáticamente: “no figuraba en la relación de 45 que dio el fuerte en forma de nota”. Es decir, Fidel no figuraba en la relación de fugados dada a los perseguidores, pero finalmente se añadió su nombre entre los muertos en el operativo. En el Cuaderno de fugados, cierra el listado con el número 795, confirmando que fue añadido a última hora, sin constar en la relación inicial.
  • P. Zabaleta detectó en 1979 alguna contradicción en las cifras de evadidos: “se da la amarga circunstancia de que los cadáveres encontrados fueron más que las personas desaparecidas”Navarra 1936 achacó la discordancia a la “posibilidad de que fueran halladas otras personas escondidas, ajenas a la fuga”. Ello hubiera sido creíble en 1936, pero inverosímil que en 1938, después de dos años de control absoluto, pudieran hallarse personas escondidas en los montes aledaños a Pamplona. Por ello, añade como opción que “el error puede provenir de la propia contabilidad del fuerte.