El sudoeste francés, fuente de campañas de intoxicación

El momento político fue determinante para retorcer la información, pero resulta igualmente oportuno señalar el origen geográfico de la fábula, y a quién interesó su difusión en esos términos.

Las falsas noticias acerca el carácter falangista de la fuga se originan en el sudoeste francés, donde dada la situación de asedio y bombardeos que sufría Madrid, se habían desplazado la mayoría de las embajadas ante la República española. A su vera estaban los consulados de la República en Hendaya y Bayona, y la Oficina de Prensa y Propaganda Carlista, que actuó desde Nacho Enea, en San Juan de Luz, como “embajada oficiosa” franquista hasta que logró su reconocimiento diplomático.

Todos ellos alimentaban de información –veraz o falaz- a los numerosos corresponsales de las agencias o de periódicos destacados en la zona, pues parejo al juego diplomático, se desarrollaban las operaciones de desprestigio, llevadas a cabo por ambos bandos: “…la mayoría de estos casos acaecieron en el Sur de Francia, en donde se produjeron con mayor frecuencia este tipo de operaciones. A lo largo de la guerra civil los Servicios de espionaje, tanto franquistas como republicanos, llevaron a cabo numerosas acciones…/…, utilizando campañas de desinformación, mucho más sutiles que los falseados partes de guerra o los característicos panfletos” (Marina Casanova, La diplomacia española durante la guerra civil).

Al informar sobre la fuga, La Depêche de Toulouse del 2 de junio alertaba que la prensa se veía influenciada por los numerosos agentes de Franco en esa región pirenaica. Veladamente aparecía la alargada sombra del responsable de espionaje, comandante Julián Troncoso.