El sudoeste francés, fuente de campañas de intoxicación

El entorno político fue determinante para retorcer la información, pero a la hora de determinar el contexto resulta igualmente oportuno señalar el origen geográfico de la fábula, y a quién interesó su difusión en esos términos.

Las noticias provienen del sudoeste francés, mediante corresponsalías en Bayona, Hendaya y Biarritz, donde se habían desplazado – dada la situación de asedio y bombardeos que sufría Madrid- la mayoría de las embajadas ante la República española. A su vera, la Oficina de Prensa y Propaganda Carlista, que actuó desde Nacho Enea como “embajada oficiosa”  franquista hasta que logró su reconocimiento diplomático, y los consulados de la República en Hendaya y Bayona.

El origen geográfico de la intoxicación queda delatado en un pequeño periódico provincial, Le Petit Comtois de Besançon, cuya corresponsalía en San Juan de Pie de Port, ajena a las agencias de noticias, señala el 24 de mayo, y a diferencia del resto, que los fugados pertenecen al bando republicano.

Parejo al juego diplomático, se desarrollaban las operaciones de desprestigio, llevadas a cabo por ambos bandos: “…la mayoría de estos casos acaecieron en el Sur de Francia, en donde se produjeron con mayor frecuencia este tipo de operaciones. A lo largo de la guerra civil los Servicios de espionaje, tanto franquistas como republicanos, llevaron a cabo numerosas acciones…/…, utilizando campañas de desinformación, mucho más sutiles que los falseados partes de guerra o los característicos panfletos” (Marina Casanova, La diplomacia española durante la guerra civil)

Al informar sobre la fuga, el periódico La Depêche de Toulouse, el 2 de junio, alertaba de que la prensa se veía influenciada por los numerosos agentes de Franco en esa región pirenaica. Veladamente aparecía la alargada sombra del responsable del espionaje franquista, el comandante Julián Troncoso. Dedicado a la organización del espionaje en el sudoeste francés, realizó actos de terrorismo por los que fue condenado y expulsado de Francia en marzo de 1938. No se alejó del escenario y mantuvo sus privilegiados contactos. Fue nombrado jefe de la frontera de Vera de Bidasoa, y más tarde responsable de la comandancia de Irún, desde donde el 23 de mayo se emite un informe, que muestra que nunca se engañaron con la patraña falangista.

Muestras de estas campañas de intoxicación son los falsos fugados, impostores que se hicieron pasar por tales, o el caso de los periodistas franceses en el fuerte.