Falangistas en el fuerte. Ángel Alcázar de Velasco

¿Que había de cierto en la presencia falangista en el fuerte, y en el plan de evasión?

Su número entre los penados era testimonial; tres reconocidos seguidores de Hedilla, condenados en Salamanca en agosto de 1937: Ángel Alcázar, José Chamorro y José Rodiles, internados en Pabellones, donde repartidos en habitaciones, cumplían pena presos cualificados, como militares de lealtad republicana ó presos que cubrían servicios (ordenanzas, oficinistas, economato), en un régimen de reclusión más suave que en las galerías de las Brigadas.

Chamorro y Rodiles fueron trasladados al penal de Valladolid el 17 de mayo de 1938, por lo que no estaban presentes en el momento de la toma del fuerte. La participación de Alcázar de Velasco, se recoge en el sumario 1916 de 1938.

Declara ante el coronel instructor, presentándose como número tres de los fundadores de Falange Española, el 31 de mayo de 1938: “Se encontraba en el pabellón 3C con sus compañeros de reclusión…/…los compañeros de presidio, todo el pabellón le aconsejó que se escondiera, porque según decían los reclusos que llegaban, le andaban buscando para matar, dada su significación de falangista…/…Aprovechando la solidaridad de los señores que habitaban en el pabellón el declarante con otro de los reclusos acudió en auxilio de los guardianes y Jefe de los Servicios a quienes encontraron en la escalera subiendo en busca de su auxilio”.

Otro preso del pabellón, Salvador Ferrer, confirma la secuencia: “el Sr Alcázar de Velasco, dirigiéndose a los presos de este pabellón preguntó que qué sería de él si venían a matarlo, a lo cual, todos los presos del pabellón por unanimidad le contestaron, que pasara lo que pasara correríamos todos la misma suerte, en vista de lo cual Alcázar se marchó a las habitaciones de Basterra y de Lamas, donde estuvo hasta que los señores funcionarios subieron”.

Fue indultado por un tardío auxilio a los funcionarios para sofocar la revuelta, pero no llegó a salir del penal y correr para dar aviso a la guarnición de la ciudad, de lo que alardeó en su biografía.

Resurgió en enero de 1941 como agregado de prensa en la embajada española en Londres, junto con José Brugada, quien en 1938 era agente del espionaje franquista –SIFNE- en Francia. En su libro de 1977 sobre su estancia en el fuerte -un cúmulo de invenciones sin base alguna-, desliza que la evasión se planificó en Hendaya. Su contacto en Londres con Brugada gestó esa afirmación. Alcázar apunta Hendaya como origen de la fuga, cuando lo fue de su posterior manipulación.

Ángel Alcázar fue indultado por ese auxilio a los funcionarios para sofocar la revuelta, pero no llegó a salir del penal, ni a correr para dar aviso a la guarnición de la ciudad, de lo que alardeó en su biografía posteriormente y ha sido reiterado en otros textos.

La presencia de otros falangistas entre los fugados es anecdótica. Se solicitaron informes a las localidades de origen de los procesados, que los señalan como izquierdistas…, a excepción de Juan Cabello, de quien la G. Civil desde Huelva informa que “prestó servicios de arma como Falangista, a cuya organización pertenece…/…estando considerado como uno de los que con más fe luchaba a favor de la Causa Nacional”. También Arcadio Morán, otro fugado, se declara falangista, quizá para atemperar el castigo.