El Socialista y El Diluvio del 26 de mayo se hacen eco de la entrevista en Ce Soir de Bayona a Alejandro Bielsa, joven socialista de Logroño, y uno de los fugitivos del fuerte que consiguió ganar la frontera. El presunto huido relataba que a los falangistas no les faltaron complicidades en el exterior. Los presos izquierdistas empezaron a oír disparos; les abrieron las puertas y se encontraron con los falangistas armados. Creyeron lo peor, pero los de Falange les abrazaron, diciendo que ellos eran españoles y habían de ayudarles a echar de España a los extranjeros “traídos por Franco y por los demás traidores”. Con otros, fue hacia la frontera y logró cruzarla. Pues bien, ningún Bielsa figuraba registrado en el fuerte, ni ese apellido figura entre los 240 asesinados en la capital riojana, como dijo lo había sido su padre. Y quienes lograron cruzar, lo hicieron a partir de fin de mayo, no para el 25 que contaba Ce Soir.

Otro informe del consulado en Hendaya, de 6 de septiembre de 1938, da cuenta de la llegada de Raúl López, de 23 años, natural de Navia (Asturias), afiliado a CNT, quien también se presenta como fugado del fuerte. Declara que el mismo 20 de julio de 1936 marcha con una columna hacia Gijón desde Santander. Cae prisionero, y trasladado al fuerte, participa en la fuga, logrando alcanzar Alsasua y de ahí Asturias. Más tarde, por  Irún, atraviesa el río Bidasoa y llega a Hendaya. Aporta datos creíbles sobre las campañas en Asturias y Santander. Su conocimiento de la vida carcelaria en el fuerte es minucioso, dando los nombres del director Rojas y de funcionarios: Campos –pot Manuel Campos-; Sacristán – por Antonio Sacristán- y un tercero, “El canario” que se conoce con ese apodo en relatos de otros presos. Se encontraba en su celda cuando otros presos lo hicieron salir, participando en la evasión. Del consulado es enviado a Barcelona. Su elaborado discurso tuvo que ser facilitado por los servicios de información a quienes servía como infiltrado, para contrastar lo que el consulado conocía y llegar a Barcelona con el aval consular. Ni el Registro civil de Navia, ni el del fuerte inscribe a nadie con sus datos.

No son los únicos casos: La gran Fuga ya señaló otro falso recluso en las celdas del fuerte con posterioridad a la evasión, buscando recabar información.