La acción de los falsos fugitivos pudo estar dirigida a la propagación de falsas noticias, pero también para indagar si la evasión había contado con el apoyo exterior consular, así como para infiltrar agentes en el campo adversario.

Un informe del consulado en Hendaya de 6 de septiembre de 1938 da cuenta de la llegada de Raúl López, de 23 años, natural de Navia (Asturias), afiliado a CNT, quien se presenta como fugado del fuerte. Declara que siendo miliciano desde el 20 de julio de 1936, cayó prisionero y fue trasladado al fuerte, donde participa en la fuga, logrando alcanzar Alsasua y de ahí Asturias. Más tarde, por Irún, atraviesa el río Bidasoa y llega a Hendaya. Aporta datos creíbles sobre las campañas en Asturias y Santander. Su conocimiento de la vida carcelaria en el fuerte es minucioso, dando los nombres del director Rojas y de funcionarios: Campos –por Manuel Campos-; Sacristán – por Antonio Sacristán- y un tercero, “El canario” que se conoce con ese apodo en relatos de otros presos. Del consulado es enviado a Barcelona. Su elaborado discurso tuvo que ser facilitado por los servicios de información a quienes servía, con el fin de contrastar lo que el consulado conocía sobre la evasión y/o llegar a Barcelona con el aval consular. Ni el Registro civil de Navia, ni el del fuerte inscribe a nadie con sus datos.

La gran Fuga ya señaló otro falso recluso en las celdas del fuerte con posterioridad a la evasión, buscando recabar información entre los presos.