Los periodistas franceses en el Fuerte

Marina Casanova describe en su libro otro caso de intoxicación promovido por el comandante Troncoso: la falsa acusación de introducir bacilos, valiéndose de dos periodistas franceses, para causar epidemias en la zona franquista, como parte de una guerra biológica prohibida en las convenciones internacionales. Su finalidad, desprestigiar al gobierno de la República, que denunció la infamia.

Los dos periodistas, supuestamente inoculados con el virus de una enfermedad contagiosa, fueron detenidos en la frontera de Irún en marzo de 1937, juzgados en Donostia y recluidos en el fuerte. Sus nombres no coinciden. En el libro de Registro figuran Juan Bourguenet, nacido en Saint Loire, casado y de 25 años (preso 2643) y Witolds Jelinski (preso 2642), natural de Paris y de origen polaco, soltero y de 34 años. Para La Depêche de Toulouse de 3 de junio de 1938 eran Bouguennet y Chabrat, a quien M. Casanova nombra como Chavrat. Lo relevante es el impacto que una campaña urdida por los servicios de inteligencia franquistas concitó en los medios de comunicación. Cuando J. Marinero y V. Lorenzo llegan a Francia, el periódico Le Sud-Ouest los interroga sobre estos periodistas; también son citados por Jovino Fernández en la entrevista en Solidaridad Obrera en Barcelona, quien habla de tres franceses. Oficialmente fueron trasladados el 16 de septiembre de 1938 a la isla de San Simón (Vigo), aunque el preso J. Landa, en sus Recuerdos, cita que fueron puestos en libertad una vez que Francia reconoció al gobierno de Franco.