The smoking gun

La prensa fue alimentada de informaciones que confirmaban su carácter falangista. Cuesta creer que pudo ser casual tan variada, y a su vez, tan desvariada información.

¿Dónde tuvo su origen?

Tan solo horas después de la fuga, la británica agencia Reuters desde San Juan de Luz, ya otorga la autoría a Falange, como lo hace The Times en un despacho del lunes 23 desde Bayona. El resto de los periódicos en días sucesivos dan crédito a esa fuente.

El día 25, Mundo Obrero se hace eco de Le Matin del 23 de mayo, que reproduce un despacho desde Gibraltar a Londres, sobre el supuesto suicidio del falangista Yagúe por su discurso anti-italiano de abril. Ce Soir entrevista en Bayona el 25 de mayo a Alejandro Bielsa, uno de los supuestos fugitivos del fuerte, quien relataba que los presos izquierdistas escucharon disparos, les abrieron las puertas, y fuera se toparon con falangistas armados. Temieron lo peor, pero los de Falange les abrazaron, diciendo que todos ellos eran españoles y habían de ayudarles a echar de España a los extranjeros “traídos por Franco y por los demás traidores”. Con otros, fue hacia la frontera y logró cruzarla. Lo cierto es que nunca existió ningún Alejandro Bielsa en el fuerte. Alguien se molestó en articular esta información, reproducida al día siguiente por El Socialista.

¿Quién pudo estar interesado en la filtración de estos bulos que tergiversaban el sentido de los hechos, y tenía medios para difundirlos? Entre los actores presentes, la intoxicación parece coincidir con los intereses británicos.

El gobierno británico estaba formalmente sujeto al principio de No intervención en el conflicto español, pero los gestos hostiles contra la República se sucedían. Sus prejuicios acerca de una República filocomunista se agudizan con la jefatura de Negrín. En el periodo que nos ocupa, en abril de 1938, el British Overseas Bank, encargado de las trasferencias del gobierno con su servicio exterior, cesa los envíos, ahogando financieramente la diplomacia republicana, con excusas que ocultan sus acuerdos con Franco, a quien ya atisban como ganador.

Su progresiva aceptación de Franco tenía un grave reparo: su alineamiento con Alemania, que ya se vislumbraba como el rival a batir en la contienda europea. Las aviaciones italiana y alemana habían hundido varios barcos ingleses en puertos españoles y estaba en peligro el vital abastecimiento de minerales para la isla.

La diplomacia británica perseveró en el esfuerzo de distanciar a Franco de sus mentores italo-germanos. En julio de 1938, El Comité de No Intervención aprobó su propuesta de retirada de fuerzas extranjeras. La República retiró las Brigadas Internacionales. Franco, sintiéndose vencedor, lo ignoró, como lo había hecho con los trece puntos de Negrín, que incluían la retirada del Cuerpo expedicionario italiano y la Legión Cóndor alemana.

La preocupación por los vínculos de Franco con Alemania fue una constante en el periodo previo a la guerra en Europa: “Se han podido recoger algunos comentarios del representante de Reuter, que como es sabido, suele estar bien inspirado por los observadores diplomáticos de su país. Dice respecto de la situación internacional, que la noticia que circulaba días pasados sobre la adhesión de España al pacto militar italo-germano, se puede esclarecer que no tiene fundamento”. (S.I.P.M., Irún, 9 de junio de 1939).

Explicar la evasión como parte de una rebelión falangista contra Franco por sus estrechos lazos con italianos y alemanes, coincidía con los intereses británicos, como lo señalaban los servicios de inteligencia franquista: “Los corresponsales de prensa franceses han dicho que se trataba de un movimiento de protesta falangista contra ciertas imposiciones de oficiales italianos y alemanes. Estas noticias tienen relación con comentarios de algunos miembros de la Embajada de Inglaterra en Hendaya, que han dicho a estos periodistas que lo ocurrido tiene gran importancia y significación…/…Los periodistas han tratado de extraer de los sucesos unas consecuencias de tipo político conforme a las campañas que contra Alemania e Italia vienen sosteniendo”. (S.I.P.M., Irún 29 de mayo de 1938)

La agencia Reuters da inicio a la propagación de una revuelta falangista, versión que no es cuestionada. Un pequeño periódico provincial, Le Petit Comtois de Besançon, es la excepción y señala el 24 de mayo y a diferencia del resto, que los fugados pertenecen al bando republicano. Su corresponsalía, en San Juan de Pie de Port, quedaba ajena a las agencias de noticias.

La duda razonable es si Reuters -y la diplomacia británica- tan solo aprovecharon un caldo de cultivo favorable a sus intereses, o si fueron los promotores de la fabulación.