Vencedores y vencidos

El mismo lunes 23 el director queda destituido. El administrador estaba previamente apartado. A ambos y al jefe de la guarnición se les encarcela preventivamente, encausados por auxilio a la rebelión, al haber sido esta causada por su actitud negligente. Pero director y administrador son puestos en libertad provisional en julio. Se alargan los procedimientos, se extreman las garantías, cambia a la jurisdicción civil. Pasan los años.

El administrador, alardeando de su filiación falangista, explica los testimonios de presos en su contra por su firmeza contra los extremistas, tanto en el fuerte, como antes en la prisión de Cáceres con motivo de una huelga de campesinos extremeños, o en Málaga haciendo frente a los sucesos revolucionarios de octubre de 1934.

El director encontrará el apoyo de correligionarios que acuden en ayuda de su camarada en apuros, como Octavio Pérez, catedrático de Derecho Penal en la depurada Universidad de Barcelona de 1941; presenta cartas de Calvo Sotelo y del general Mola, que ensalzan al procesado. El conde de Rodezno, ministro de Justicia en el momento de la fuga, dirige al instructor el 15 de septiembre de 1941, ya como vicepresidente de la Diputación Foral de Navarra, una laudatoria carta sobre Rojas, subrayando sus acendrados sentimientos patrióticos, religiosos y derechistas, “por lo que en conciencia y con absoluta sinceridad sólo puede certificar en conciencia que su concepto sobre él es inmejorable, teniéndole la más alta estima y conceptuación”.

Hay un dilema moral que planea sobre la conducta de ambos encausados.

¿Qué hay de malo en hacer algún dinero a cuenta de unos presidiarios a los que ven salir diariamente para ser ejecutados? El fiscal militar presentó en sus conclusiones de 15 de junio de 1942 otro punto de vista. “Los encausados, con su conducta inmoral y desaprensiva desprestigiaban al Régimen, cuando tenían la obligación de hacerles comprender con sus actos que la razón y la justicia estaban de parte del Alzamiento”. Palabras huecas, como las pronunciadas por el caudillo Franco y que presidían la entrada del fuerte: “Si se visitasen los establecimientos penales de los distintos países y se compararan sus sistemas y los nuestros, puedo aseguraros sin temor a equivocarme que no se encontraría régimen tan justo, católico y humano como el establecido desde nuestro Movimiento para nuestros reclusos”.

El desenlace ante las dos opciones morales, la proclamada en los discursos y la ejecutada en las cunetas, ya venía anticipada descarnadamente por José Mª de Areilza, primer alcalde franquista de Bilbao, en su discurso el 8 de julio de 1937, tras la toma de la ciudad: “Que quede esto bien claro. Ha habido, vaya que sí ha habido, Vencedores y Vencidos. Ley de guerra, dura, viril, inexorable”.

Vencedores

El 25 de enero de 1945 se dicta auto que deja sin efecto los procedimientos a los funcionarios encausados, por no apreciarse comisión de delito alguno. Los responsables del operativo de captura son felicitados o ascendidos. El falangista preso en el fuerte, Ángel Alcázar, que actuó contra los sublevados, es nombrado en 1939 agregado de prensa en la embajada de Londres. El conde de Rodezno se hizo merecedor de una plaza en el centro de la ciudad de Pamplona. En 2010, bajo el eufemismo de “obras de limpieza”, se procedió a borrar del fuerte las palabras del caudillo Franco.

Carta de Conde de Rodezno

Carta de Conde de Rodezno

Y vencidos