Maria Pilar Belzarena

2011

María Pilar (n.1926), vecina de Iragi, fue la primera persona a quien se dirigió el forastero en su regreso al lugar de los hechos. Al no ser natural del lugar, no pudo darle contestación a sus preguntas, pero relata el encuentro

Una tarde en que estaba paseando por la carretera a Urtasun, un señor más bien fuerte, se dirigió a ella sin bajarse del vehículo, un todoterreno oscuro, interesándose por la fuga de S. Cristóbal y si conocía que estuviesen enterrados en el cementerio alguno de los fugados, que eran compañeros suyos, logrando él escapar a pesar de sangrar de un brazo, que señaló mientras hablaba, producto de un disparo. Consiguió llegar a Banca, donde recuperado, estuvo trabajando un tiempo en arreglos de caminos y carreteras, hasta que hizo dinero suficiente para irse a América. Comentó que había sido detenido con 17 años porque su padre escapó. Ella le informó que en Iragi no había ningún enterrado y le remitió a su marido Jesús, ausente en ese momento. El forastero se dirigió entonces a otro vecino.

Pilar, que vivía en 1938 en Indianokoborda, sí tuvo su propia vivencia sobre los fugados. Solía ir a recoger fresas de monte para vender, y observaba con disgusto la cercana sepultura de Olazar, por donde tenía que pasar cuando bajaba de su casa al carretil. Se pregunta todavía hoy, qué daño hicieron esa gente, para que los matasen de esa manera.

Su marido, Jesús, rememora que en el pueblo se aposentaron diez soldados, dos cabos y un sargento, distribuidos entre las casas que tuvieron que darles alojamiento aquellos días. Comían en la posada, que por razón de matrimonio, fue hogar de Gaspar Linzoain. Fueron dos los fugados que estuvieron detenidos en Iragi durante unas horas, y a la tarde los bajaron a Urtasun en busca del párroco. Uno de los detenidos, tenía la mejilla golpeada por un culatazo al forcejear con el grupo que les interceptó. Igualmente tuvo conocimiento de que había sido un teniente llegado de Pamplona el que acabó con los detenidos frente al criterio del párroco.

Jesús constata que en la regata hacia Eugi había diversas huertas con habas, antes de llegar al puente viejo, Harrizko zubie, regata desde donde son visibles los peñascales del monte Goitean, tal y como describía el forastero su huida. Respecto a la ejecución en Olazar, conoció que la llevó a cabo un mando de la G.C.