Francisco Sotro

2011

Nacido en Eugi, se emociona en el recuerdo del fusilamiento de Iroxo, del que fue testigo y que le ha acompañado toda la vida, acordándose de la familia del asesinado, un dirigente de UGT, a decir de una mujer cercana a los guardias.

Estaba con su hermano Justo, 3 años mayor, junto la casa familiar, que dominaba el valle. Era una mañana, en el rato del recreo, pues sus padres no les permitían faltar a clase. Los guardias, -uno delante y otro detrás del capturado- bajaron al capturado por el puente medieval y de ahí, sin tomar el atajo de las escaleras, mantuvieron el camino de carro, y cerca de un campo sin cultivo, ejecutaron al prisionero. La zona se empleaba para enterrar animales muertos, más tarde fue roturada y por último cubierta por las aguas. Fue enterrado por Andrés O., propietario de la finca contigua, según les contó con posterioridad su esposa, Ana Mª L. Atentos a los guardias, no se percibieron de la presencia de otros niños en el puente.

Sobre Olazar, conoció los hechos porque en la borda del mismo nombre vivía su tío Francisco Sotro Etxeberría. Los guardias civiles, con el capturado, esperaron al párroco Ruperto Oiarzun, que llegó en la Montañesa. Confesado, el párroco trató de frenar su ejecución, sin conseguirlo. Fue enterrado en el lugar, a unos 70 metros de la borda. Su tío se mostraba molesto de que hubiesen llevado a cabo el fusilamiento en presencia de sus hijos -que contaban entonces con 3, 5 y 7 años-. Aunque señala con precisión el lugar, el espacio ha sido modificado, tanto por la primera explotación de la cantera en 1945, ya que sobre el lugar se colocó un trasformador de corriente eléctrica, como por el trazado de la carretera. Hoy el entorno está en proceso de revegetación de la antigua explotación. (Navarra 1936: “Otro fue detenido en Artesiaga y a pesar de los intentos del cura para que lo entregaran a la Comandancia lo fusilaron en el término de Olazar”).

El tercer fusilado lo fue en Zokolu y enterrado allí. Francisco identifica la parcela, cerca del muro de contención del embalse.

De los peñascales, conocía que se bajaban piedras desde la cantera de Leate, cargadas en leras, una suerte de carro sin ruedas, que las arrastraba hasta Arrierodeskargatzeko zelai, cerca de Usotorko Harria, donde en carros de bueyes, se trasportaban al pueblo.