José María Ripalda

Etsain, 2011

Era un niño de 8 años cuando sucedió la fuga. Había un retén permanente de la G.C. en el pueblo para taponar el paso de fugitivos a Francia, que aumentó con la fuga, acompañados de civiles con sus escopetas. Así rodearon y capturaron a uno por las campas del pueblo. Su padre, Silverio, entonces alcalde, y su hermano Pedro, con 15 años, toparon con un fugitivo alimentándose con una remolacha en Iriarteko borda. Le entregaron parte de la comida del morral y le indicaron cómo proseguir para Francia. Que delatasen su presencia es dudoso. Lo más probable es que el encuentro posterior con los militares fuese fortuito, producto del amplio despliegue, pero también hay que subrayar su obligación de comunicar la presencia de extraños. (Navarra 1936: los Ayuntamientos del valle de Anue, tanto en la Dictadura de Primo como en la República, fueron conservadores sin excepción, influidos ideológicamente por la Iglesia. Estallada la guerra, se dieron batidas de la G. Civil y vecinos movilizados, para impedir el paso de fugitivos a la parte francesa. Algunos fueron abatidos por los disparos, quedando sin identificar).